FACTORES DE MADUREZ DIGITAL DE LAS PYMES DE NUEVO LEÓN, MÉXICO QUE INCIDEN EN SU COMPETITIVIDAD

 

DIGITAL MATURITY FACTORS OF SMES IN NUEVO LEÓN, MÉXICO THAT INFLUENCE THEIR COMPETITIVENESS

 

Jesús Mario GARZA GUEVARA [1]

 

Recibido

Aprobado

:

:

29/06/2025

21/10/2025

Publicado

:

25/12/2025

 

 

 

RESUMEN: El presente estudio analiza los factores de madurez digital que inciden en la competitividad de las Pequeñas y Medianas Empresas (PYMES) manufactureras de Nuevo León, México. En un entorno marcado por la globalización y la acelerada digitalización, la adopción de tecnologías digitales se ha convertido en un diferenciador clave para el desarrollo empresarial. Sin embargo, solo el 38% de las PYMES en Nuevo León han implementado sistemas avanzados de análisis de datos, mientras que el 62% opera con herramientas básicas (R²=0.661; β=0.841; p<0.001) (1), lo que limita su integración en cadenas globales de valor y su productividad, situada un 34% por debajo de las grandes corporaciones, Cámara de la Industria de Transformación de Nuevo León. Mediante un diseño cuantitativo, transversal y correlacional, se aplicó una encuesta validada a una muestra piloto de empresas manufactureras, cuyos datos fueron analizados mediante regresión lineal múltiple y análisis factorial confirmatorio. Los resultados muestran que la madurez digital —especialmente la infraestructura tecnológica, la capacitación del capital humano y la gestión estratégica— explican una parte significativa de la competitividad empresarial. El estudio concluye que la madurez digital es fundamental para cerrar brechas productivas y posicionar a las PYMES de Nuevo León en mercados internacionales, aportando evidencia empírica para orientar tanto la toma de decisiones empresariales como el diseño de políticas públicas.

Palabras clave: madurez digital, transformación digital, gestión estratégica, capital humano, innovación organizacional.

 


ABSTRACT: This study analyzes the digital maturity factors that influence the competitiveness of manufacturing SMEs in Nuevo León, Mexico. In an environment shaped by globalization and accelerated digitalization, the adoption of digital technologies has become a key differentiator for business development. However, only 38% of SMEs in Nuevo León have implemented advanced data analysis systems, while 62% still operate with basic tools (R²=0.661; β=0.841; p<0.001) (1), limiting their integration into global value chains and resulting in productivity levels 34% lower than those of large corporations, Nuevo Leon Chamber of Manufacturing Industry. Using quantitative, cross-sectional, and correlational design, a validated survey was administered to a pilot sample of manufacturing firms, and the data were analyzed through multiple linear regression and confirmatory factor analysis. The results show that digital maturity, especially technological infrastructure, human capital training, and strategic management explains a significant portion of business competitiveness. The study concludes that digital maturity is essential to closing productivity gaps and positioning Nuevo León’s SMEs in international markets, providing empirical evidence to guide both business decision-making and the design of public policies.

Keywords: digital maturity, digital transformation, strategic management, human capital, organizational innovation.

 

INTRODUCCIÓN

En la actualidad, el entorno empresarial se encuentra marcado por la globalización y una acelerada digitalización, factores que han intensificado la competencia y elevado el nivel de complejidad para las PYMES, especialmente en regiones industriales emergentes como el Estado de Nuevo León, México. Analizar la competitividad de las PYMES resulta fundamental, entendida esta como la capacidad de mantener y fortalecer su posición en mercados dinámicos a través de la innovación y la eficiencia operativa (Porter, 1998).

Estudios recientes coinciden en que la competitividad de las PYMES está estrechamente vinculada a su capacidad para integrar tecnologías digitales en sus procesos estratégicos, lo que se refleja en su nivel de madurez digital y en última instancia, en su permanencia y crecimiento en el mercado (Martez et al., 2023).

Nuevo León destaca por su vocación industrial y exportadora, aportando el 11.2% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional y concentrando el 9.4% de las PYMES manufactureras del país. En este escenario, la adopción de herramientas digitales se ha convertido en un diferenciador esencial para competir en el mercado global. Sin embargo, la competitividad de las PYMES en Nuevo León enfrenta desafíos significativos debido a la disparidad en la adopción de tecnologías digitales.

Información reciente de CAINTRA Nuevo León (s.f.) señala que solo el 38% de las PYMES han implementado sistemas avanzados de análisis de datos, mientras que el 62% opera con herramientas básicas de gestión. Esta brecha tecnológica limita su integración en cadenas de valor globales y reduce su capacidad para competir internacionalmente.

Las PYMES en Nuevo León, incluyendo las microempresas, representan el 97% del tejido empresarial y contribuyen con el 50% del PIB estatal; sin embargo, su productividad es 34% inferior a la de las grandes corporaciones (Lechuga et al., 2022), una diferencia atribuida principalmente a la baja adopción de tecnologías asociadas a la Industria 4.0. En este contexto, la madurez digital definida como la capacidad para integrar herramientas tecnológicas en procesos estratégicos, cobra especial relevancia, ya que explica la varianza en indicadores clave de competitividad, como el crecimiento de ventas y la participación de mercado (Puente, 2024).

Por ello, resulta fundamental identificar y medir los factores de madurez digital, tales como la infraestructura tecnológica, el capital humano y la gestión estratégica, que inciden de manera significativa en la competitividad de las PYMES de Nuevo León. El conocimiento de estos factores aportará evidencia empírica valiosa tanto para los empresarios, al facilitar la toma de decisiones y la optimización de inversiones, como para los responsables de implementar políticas públicas, al fortalecer iniciativas orientadas a reducir la brecha de productividad mediante intervenciones focalizadas en madurez digital (Dini et al., 2021; Neves, 2024).

En este contexto, surge la pregunta central que guía esta investigación: ¿Qué factores de madurez digital inciden significativamente en la competitividad de las PYMES de Nuevo León? Para responder a este cuestionamiento, el presente estudio tiene como objetivo cuantificar el impacto de la madurez digital en la competitividad de las PYMES manufactureras en Nuevo León, utilizando un diseño cuantitativo, transversal y correlacional. Para lo cual, se aplicó una encuesta validada a una muestra piloto, representativa de empresas del sector, y los datos fueron analizados mediante regresión lineal múltiple y análisis factorial confirmatorio (Puente, 2024; Flores, 2019).

La literatura y los hallazgos previos permiten identificar tres desafíos principales para las PYMES en Nuevo León, que constituyen las hipótesis de este estudio:

  1. La brecha tecnológica respecto a las grandes empresas, que limita su integración en cadenas globales de valor (Flores, 2019).
  2. La insuficiencia de modelos de madurez digital adaptados a los contextos latinoamericanos, que subestiman variables como la capacidad de absorción de conocimiento (Puente, 2024).
  3. La falta de estrategias claras para priorizar inversiones en infraestructura tecnológica y capacitación del capital humano (Gartner, 2023).

Por lo tanto, este estudio propone un modelo que supere las limitaciones de enfoques previos y aporte insumos relevantes para fortalecer la competitividad de las PYMES en la era digital (Atzin, 2024).  

Durante el desarrollo del estudio se presentará, en primer lugar, el marco teórico, que ofrece una aproximación conceptual a los términos analizados. En segundo lugar, se expondrá la metodología, fundamental para comprender la conducción de la investigación. Posteriormente, se plantearán las hipótesis principales, las cuales serán contrastadas con los resultados obtenidos. Finalmente, se incluirá un apartado de discusión de resultados y se cerrará con las conclusiones, que sintetizan los aportes de la investigación.

 

MARCO TEÓRICO

I. Historia Conceptual de la Competitividad

La noción de competitividad se remonta al mercantilismo (siglos XV-XVIII), donde la riqueza de una nación se medía por su acumulación de metales preciosos. Los Estados buscaban una balanza comercial positiva mediante políticas proteccionistas, priorizando exportaciones sobre importaciones, enfatizando el rol del Estado en la regulación económica para fortalecer el poder nacional (de Montchrétien, 2017).

Con la Revolución Industrial (Siglo XVIII-XIX), Adam Smith y David Ricardo redefinieron la competitividad. Smith la vinculó a la eficiencia operativa y la especialización (ventaja absoluta), mientras Ricardo introdujo la ventaja comparativa, argumentando que los países deben enfocarse en producir bienes con menores costos relativos (Del Río et al, 2019). Estos principios sentaron las bases para entender la competitividad como un mecanismo de optimización de recursos (Benítez, 2012).

En los años 80 del siglo pasado, Michael Porter revolucionó el concepto al vincularlo a la innovación y diferenciación estratégica. Su modelo de las cinco fuerzas competitivas (1985) y la cadena de valor (1998) destacaron que la competitividad depende de la capacidad de las empresas para crear ventajas únicas mediante innovación, calidad y gestión eficiente. Porter también introdujo el concepto de clústeres industriales, relevante para regiones como Nuevo León, donde la concentración de empresas manufactureras genera sinergias positivas para la competitividad.

En la Era Digital del siglo XXI, la globalización y la Cuarta Revolución Industrial redefinieron la competitividad. Autores como Brynjolfsson y McAfee (2014) demostraron que la adopción de tecnologías digitales se correlaciona con ganancias en productividad y participación de mercado. En este contexto, la madurez digital emergió como un constructo crítico, definido como la capacidad de integrar tecnologías en procesos estratégicos para generar valor.

II. Competitividad empresarial: fundamentos

La competitividad empresarial se define como la capacidad de una organización para sostener y mejorar su posición en el mercado, adaptándose eficazmente a entornos cambiantes y globalizados (Porter, 1998). Este concepto ha sido ampliado en publicaciones posteriores, donde Porter (2008) y Porter y Kramer (2011) subrayan la importancia de la innovación, la optimización de procesos, la diferenciación estratégica y la agilidad para responder a los cambios del entorno. Para las PYMES, la competitividad se traduce en crecimiento de ingresos, mayor participación de mercado y rentabilidad, siendo la madurez digital un factor clave para potenciar estos indicadores (Del Do et al., 2023).

Esta variable explora cómo se redefinen las estructuras organizativas y las fuentes de valor. Osterwalder y Pigneur (2010) junto con Johnson (2010), ofrecen un marco para entender el rediseño. Por su parte, Teece (2018) argumenta que la competitividad en los modelos de negocio digitales permite a las empresas diversificar sus ingresos, mejorar la personalización y redefinir las relaciones con los clientes (Johnson, 2010). Zott y Amit (2007), por su parte, resaltan la importancia de la innovación en el diseño de modelos de negocio para mantener la competitividad en mercados dinámicos.

La literatura revisada también permite establecer la relación entre las variables, destacando tres hallazgos clave. En primer lugar, la adopción de estrategias de transformación digital impulsa la madurez digital al integrar tecnologías en los procesos empresariales. En segundo término, los nuevos modelos de negocio actúan como mediadores entre la transformación digital y la competitividad, al redefinir la forma en que las empresas generan y capturan valor. Finalmente, la madurez digital potencia los beneficios de dichas estrategias tecnológicas, lo que se refleja en una mejora de indicadores de competitividad.

Entre las fuentes clave adicionales destacan varios aportes relevantes: Skare, et al (2023) realizaron un estudio en PYMES europeas que ofrece una base comparativa para comprender los desafíos y oportunidades en contextos similares al de Nuevo León. De manera complementaria, la OECD (2021) plantean cómo la transformación digital puede ser catalizador en mercados emergentes, proporcionando lecciones que resultan aplicables a la realidad regional.

Así mismo, Brynjolfsson y McAfee (2014) exploran cómo las tecnologías digitales están transformando negocios, economías y sociedades, detallando los impactos económicos y competitivos de la digitalización, lo cual proporciona un marco teórico amplio sobre la manera en que esta incide en la productividad y la innovación en las PYMES. En la misma línea, Porter y Heppelmann (2015) analizan cómo los productos inteligentes y conectados están redefiniendo la competencia, aportando elementos para comprender cómo la integración de nuevas tecnologías influye en las estrategias de negocio y la competitividad, particularmente en el estudio de nuevos modelos organizativos en contextos de madurez digital.

Por su parte, el informe anual de Gartner (2024) sobre tecnologías emergentes y tendencias digitales constituyen un recurso de gran valor para entender las dinámicas actuales y futuras de la transformación digital, ofreciendo un panorama de cómo las tendencias globales podrían incidir en las PYMES de mercados emergentes como Nuevo León. Finalmente, Kane et al. (2015) investigan las capacidades digitales y las estrategias organizativas que diferencian a las empresas más exitosas en el ámbito digital, aportando una perspectiva útil sobre la importancia de la alineación estratégica con la tecnología para una transformación efectiva y un incremento sostenido de la competitividad.

El modelo teórico desarrollado en esta investigación se llevó a cabo mediante un análisis que incluye estadísticas descriptivas, correlaciones y pruebas de hipótesis para explorar y validar las relaciones planteadas en el modelo teórico e integra las variables de madurez digital, demostrando su impacto directo en la variable competitividad empresarial. Estas variables están fundamentadas en la literatura y también se alinean con los objetivos de la investigación, proporcionando un marco sólido para el análisis empírico, lo que permitirá identificar las estrategias clave que las PYMES de Nuevo León pueden adoptar para mejorar su desempeño en un entorno empresarial altamente dinámico y competitivo.Principio del formulario

El modelo metodológico cuantitativo detalla cada una de las etapas del proceso, comenzando con la identificación de variables dependientes e independientes, pasando por el diseño y validación del instrumento a través de un piloto y concluyendo con la evaluación de las hipótesis propuestas. Este modelo asegura que el análisis sea congruente con los objetivos generales y específicos del estudio, proporcionando resultados que ofrecen una perspectiva empírica y generalizable sobre el impacto de la madurez digital en la competitividad de las PYMES en la región.

El enfoque cuantitativo permite una validación sistemática de las relaciones planteadas entre las variables de estudio, aportando evidencia objetiva y estadísticamente significativa que refuerza los hallazgos cualitativos, con el fin de construir un modelo integral que explique cómo las tecnologías digitales y la innovación estratégica impactan la competitividad empresarial en un contexto regional.

En el caso mexicano, y particularmente en Nuevo León, la competitividad de las PYMES está estrechamente vinculada a su capacidad de integración en cadenas de valor regionales y globales, así como a su adaptación a los avances tecnológicos y la digitalización de procesos (Camacho, 2024). Este contexto exige una revisión de los factores que permiten a las PYMES sostener ventajas competitivas.

En el contexto de las PYMES de Nuevo León, esta variable se operacionaliza en tres dimensiones clave. La primera es la eficiencia operativa, entendida como la optimización de procesos para reducir costos y tiempos, tal como lo plantean Kim y Jee (2007). Un ejemplo ilustrativo se encuentra en las empresas que implementan sistemas de planeación de recursos empresariales Enterprise Resource Planning (ERP), las cuales reportan niveles superiores de productividad en comparación con aquellas que no los utilizan.

La segunda dimensión corresponde a la innovación, expresada en el desarrollo de productos y servicios diferenciadores mediante el uso de tecnologías emergentes. Sin embargo, como se ha mencionado, la evidencia revela que solo el 23% de las PYMES en Nuevo León invierten en actividades de investigación y desarrollo, frente al 45% de las grandes empresas, lo que refleja una brecha considerable en la capacidad de generar innovación.

Finalmente, la tercera dimensión es la integración global, vinculada con la capacidad de las PYMES para participar en cadenas de valor internacionales. En este aspecto, los datos muestran que el 67% de las empresas con un nivel avanzado de madurez digital logran exportar, mientras que únicamente el 12% de aquellas con niveles básicos de madurez alcanza este objetivo, lo que evidencia una correlación directa entre digitalización y proyección internacional.

III. Modelos de Madurez Digital: Evolución y Aplicación

Nolan (1979) propuso seis etapas de madurez tecnológica; Que empieza con iniciación, seguido de contagio, control, integración, gestión de datos y culmina con madurez.

Destacando que las organizaciones deben evolucionar desde la adopción aislada de herramientas hasta su integración estratégica (Anderson y Ellerby, 2018). Este modelo sentó las bases para evaluar la preparación digital de las empresas.

Westerman y colegas del MIT (2014) desarrollaron un marco basado en dos dimensiones: La primera es la intensidad digital (inversión en tecnologías) y la segunda es la intensidad de gestión (liderazgo y cultura organizacional).

Así mismo, clasificaron a las empresas en cuatro niveles de madurez:

  1. Básico: Principiantes con digitalización de tareas aisladas (por ejemplo, facturación electrónica).
  2. Intermedio: Conservadoras con integración de sistemas (ERP).
  3. Avanzado: Uso de analíticos para toma de decisiones.
  4. Líder: Modelos de negocio disruptivos, siendo estas las que logran ventajas competitivas sostenibles.

Rogers (2023) amplió el enfoque con su Digital Transformation Roadmap, destacando cinco etapas para la madurez digital:

1)    Visión compartida: alinear a la organización en un objetivo digital claro (ej.: proveedor inteligente mediante el Internet de las Cosas (Internet of Things, IoT).

2)    Priorización de problemas: enfocarse en desafíos críticos (ej.: reducir tiempos de entrega en un X %).

3)    Experimentación ágil: prototipos de soluciones para reducir costos (ej: apps móviles para seguimiento de pedidos).

4)    Gobernanza adaptable: equipos multifuncionales con presupuestos flexibles.

5)    Capacidades dinámicas: inversión en talento y sistemas escalables.

En contextos como México, estudios de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) (Dini et al., 2021) identificaron que la competitividad de las PYMES depende de tres factores: Infraestructura tecnológica (considerando que Nuevo León sólo es utilizada por el 23 % de las empresas), Capital humano capacitado en digitalización (62% del personal carece de formación en habilidades de la tecnologías de Industria 4.0) y Gestión estratégica (34% de empresas cuenta con planes formales de digitalización).

Autores como Müller et al. (2021) y Huepe et al. (2021) advierten que los modelos globales subestiman variables contextuales (ej.: acceso a financiamiento, informalidad), lo que limita su aplicabilidad en regiones como Latinoamérica.

La evolución conceptual muestra que la competitividad ha transitado desde la acumulación de recursos (mercantilismo) hasta la innovación basada en conocimiento (era digital). Para las PYMES de Nuevo León, la madurez digital se consolida como el principal predictor de competitividad, explicando hasta el 67% de su varianza (β=0.42 en gestión estratégica). No obstante, persisten importantes desafíos, por un lado, el 62% de las PYMES sigue utilizando herramientas básicas, en contraste con el 85% de las grandes empresas que ya incorporan tecnologías avanzadas, lo que evidencia una marcada brecha tecnológica. Por otro lado, solo el 18% de los marcos teóricos considera variables socioeconómicas locales, lo que limita su pertinencia y aplicabilidad en el contexto regional.

Este recorrido histórico-conceptual sustenta la necesidad de un modelo empírico ajustado a economías emergentes, integrando dimensiones técnicas, humanas y consecuentemente estratégicas para impulsar la transformación digital, principalmente en el sector manufacturero nuevoleonés.

El presente marco teórico examina los fundamentos conceptuales, antecedentes, modelos y hallazgos recientes sobre la relación entre la madurez digital y la competitividad de las PYMES, con énfasis en el contexto de Nuevo León. El análisis integra aportaciones de la literatura internacional, así como los marcos más actualizados sobre transformación digital y su impacto en la dinámica empresarial. En este contexto, se integran modelos globales de madurez digital (Rogers, 2023; Westerman, 2014) con evidencia empírica local, proporcionando una base sólida para analizar cómo la adopción estratégica de tecnologías 4.0 impacta la competitividad de las PYMES en Nuevo León.

La competitividad de las PYMES en contextos industriales emergentes está intrínsecamente ligada a su capacidad para adoptar tecnologías digitales. Nuevo León, estado que contribuye con el 11.2% del PIB nacional y alberga el 9.4% de las PYMES manufactureras de México, la transformación digital se ha convertido en un diferenciador crítico frente a mercados globalizados. Sin embargo, la disparidad tecnológica limita su integración en cadenas globales de valor y reduce su capacidad para competir internacionalmente.

Para asegurar un marco teórico y una contextualización adecuada de las variables en estudio, la madurez digital como variable independiente, y su impacto en la competitividad como variable dependiente, se llevó a cabo una búsqueda y revisión de la literatura centrada en trabajos previos donde las principales variables de madurez digital y competitividad fueron examinadas. Esta revisión ayudó a establecer la relevancia del estudio y a definir las contribuciones teóricas que este trabajo aspira ofrecer.

IV. Madurez digital: Dimensiones

La madurez digital se entiende como el nivel de preparación y capacidad de una empresa para integrar, adaptar y aprovechar tecnologías digitales en sus operaciones, estrategia y cultura organizacional (Müller et al., 2021; Huepe et al., 2021). Es un proceso evolutivo que abarca desde la digitalización básica hasta la transformación integral del modelo de negocio.

Modelos como el de Müller et al. (2021) y los marcos de madurez propuestos por Huepe et al. (2021) y Stich et al. (2020) permiten evaluar la madurez digital considerando estas dimensiones, y han demostrado que un mayor nivel de madurez digital se asocia con una mayor capacidad de adaptación ante cambios disruptivos.

Autores como Rogers (2023) propone que la transformación digital es un proceso estratégico que implica redefinir modelos de negocio, actualizar ofertas de productos y transformar la interacción con los clientes. Rogers enfatiza la importancia de una visión digital compartida, la priorización de problemas críticos y la experimentación ágil como ejes de la madurez digital.

El grado madurez digital en que las PYMES nos lleva a la implementación de tecnologías digitales y estrategias asociadas para transformar sus procesos y modelos de negocio. Rogers  (2023) ofrece un marco comprensivo para entender y navegar la transformación digital en las empresas, además proporciona herramientas y estrategias para líderes de negocios enfrentando la disrupción digital, incluyendo cómo reinterpretar y ajustar modelos de negocio, actualizar ofertas de productos, y cambiar la interacción con los clientes a través de la tecnología digital. Westerman et al. (2014), también destacan que la adopción tecnológica es un impulsor clave para mejorar la competitividad empresarial. Estos autores del MIT Center for Digital Business explican cómo las empresas líderes están utilizando las tecnologías digitales para ganar en competitividad. Su enfoque en "Digital Masters" podría ofrecer insights útiles sobre las prácticas óptimas y estrategias que podrían ser adoptadas por las PYMES en Nuevo León. Además, Fachrunnisa et al. (2020), establecen que la capacidad de los gerentes para formular estrategias digitales es esencial para integrar tecnologías entre otras como, el big data, el internet de las cosas y últimamente la inteligencia artificial en plataformas digitales.

Las dimensiones de la madurez digital se expresan en distintos ámbitos organizativos. En primer lugar, la infraestructura tecnológica comprende la disponibilidad y actualización de sistemas, plataformas y hardware que permiten sostener la digitalización de procesos. En segundo término, el capital humano digital se relaciona con el nivel de competencias en el uso de tecnologías, la formación continua del personal y el fomento de una cultura de innovación. Una tercera dimensión corresponde a la gestión estratégica, entendida como el liderazgo digital, la visión compartida y la existencia de políticas de adopción tecnológica. De igual modo, la capacidad de absorción tecnológica refleja la habilidad de las organizaciones para identificar, asimilar y explotar tecnologías externas. Finalmente, la cultura organizacional se vincula con la disposición al cambio, la tolerancia a la experimentación y la promoción del aprendizaje continuo.

Diversos autores sostienen que la transformación digital potencia la competitividad empresarial al mejorar indicadores como el crecimiento de ingresos, la participación de mercado y la rentabilidad. Además, la digitalización redefine tanto las estructuras organizativas como las fuentes de valor, lo que posibilita a las empresas diversificar ingresos, personalizar sus ofertas y fortalecer la relación con los clientes (Osterwalder y Pigneur, 2010; Teece, 2018). Johnson (2010), así como, Zott y Amit (2007) subrayan que la innovación en el diseño de modelos de negocio resulta crucial para mantener la competitividad en mercados dinámicos. En consecuencia, la madurez digital no se limita a la adopción tecnológica, sino que incluye también la capacidad de innovar en procesos y estructuras organizativas.

Asimismo, la revisión de la literatura permite identificar conexiones fundamentales entre madurez digital y competitividad. La adopción de estrategias de transformación digital impulsa la integración de tecnologías en los procesos empresariales, lo cual incrementa los niveles de madurez digital. Por otra parte, los nuevos modelos de negocio actúan como mediadores entre la digitalización y la competitividad, al redefinir las formas de generar y capturar valor. Finalmente, la madurez digital funciona como un amplificador de los beneficios de las estrategias tecnológicas, al fortalecer indicadores como la innovación, la eficiencia y el crecimiento económico.

Los estudios comparativos y las tendencias globales también aportan elementos valiosos para el análisis. Skare et al. (2023) por ejemplo, presentan evidencia de PYMES europeas que permite comprender desafíos y oportunidades en contextos similares al de Nuevo León. En mercados emergentes, la OECD (2021) explica cómo la transformación digital puede ser catalizada, ofreciendo lecciones aplicables a la región. Desde una perspectiva más amplia, Brynjolfsson y McAfee (2014) muestran cómo la digitalización transforma negocios y economías, aportando un marco teórico general sobre sus impactos en productividad e innovación. De manera complementaria, Porter y Heppelmann (2015) analizan cómo los productos inteligentes y conectados están redefiniendo la competencia, mientras que los informes anuales de Gartner (2024) sobre tecnologías emergentes ofrecen un panorama global de tendencias que pueden influir en las PYMES de mercados emergentes. Finalmente, Kane et al. (2015) destacan las capacidades digitales y las estrategias organizativas que distinguen a las empresas más exitosas en el ámbito digital, resaltando la importancia de la alineación estratégica con la tecnología como elemento decisivo para una transformación efectiva y sostenible.

V. Modelo teórico y metodología de análisis

El modelo teórico desarrollado en esta investigación integra la madurez digital como variable independiente y la competitividad como variable dependiente, demostrando su impacto directo en el desempeño empresarial. El análisis empírico incluye estadísticas descriptivas, correlaciones y pruebas de hipótesis para explorar y validar las relaciones planteadas.

El enfoque cuantitativo asegura la congruencia con los objetivos generales y específicos del estudio, permitiendo una validación sistemática de las relaciones entre variables y aportando evidencia objetiva y estadísticamente significativa. Esto refuerza los hallazgos cualitativos y contribuye a la construcción de un modelo integral que explique cómo las tecnologías digitales y la innovación estratégica impactan la competitividad empresarial en el contexto regional de Nuevo León.

En síntesis, este marco teórico proporciona una base robusta para entender la interacción entre madurez digital y competitividad en las PYMES, destacando la importancia de la transformación digital como motor de innovación, eficiencia y crecimiento sostenible. La integración de modelos internacionales y evidencia local garantiza la relevancia y aplicabilidad de los resultados para el diseño de políticas y estrategias empresariales orientadas al fortalecimiento del sector en la era digital.

VI. Hipótesis

Las hipótesis se derivan del marco teórico revisado y de los hallazgos preliminares de la encuesta aplicada a PYMES de Nuevo León. Se plantean relaciones causales entre la madurez digital (variable independiente) y la competitividad (variable dependiente), considerando tres dimensiones clave: infraestructura tecnológica, capital humano digital y gestión estratégica. Los resultados de estudios previos, como los de Müller et al. (2021) respaldan estas relaciones en contextos similares.

A partir del marco teórico y de los resultados preliminares, se plantearon tres hipótesis. La primera sostiene que la infraestructura tecnológica influye de manera positiva en la competitividad de las PYMES. La segunda plantea que la capacitación en habilidades digitales del capital humano actúa como variable mediadora entre la madurez digital y la competitividad. La tercera hipótesis propone que la gestión estratégica constituye el predictor más sólido de la competitividad en aquellas PYMES que presentan un nivel alto de madurez digital (tabla 1). Finalmente, estas hipótesis establecen que la brecha tecnológica existente entre PYMES y grandes corporaciones limita su integración en cadenas globales de valor.

Tabla 1

Matriz de hipótesis y variables

Hipótesis

Variable independiente

Variable dependiente

Método de prueba

H1

Infraestructura TI

Crecimiento de ventas

Regresión lineal múltiple

H2

Capital humano digital

Participación de mercado

Análisis de mediación

H3

 

Gestión estratégica

Rentabilidad

Modelos de ecuaciones estructurales

 

Las hipótesis se alinean con hallazgos globales (Brynjolfsson y McAfee, 2014) y locales (Ramírez, 2023):

Las implicaciones prácticas que se consideran son dos: En primer término, son las estrategias empresariales si se confirma la hipótesis H2, se recomienda que las PYMES destinen al menos el 5% de su presupuesto anual a programas de capacitación digital. Esta inversión contribuiría al fortalecimiento de las competencias tecnológicas internas y, en consecuencia, a una mayor competitividad en el mercado, estas acciones permitirían impulsar la eficiencia operativa y la capacidad de toma de decisiones informadas en este segmento empresarial.

Adicionalmente las políticas públicas, dado que la validación de las hipótesis H1 y H3 respaldaría la recomendación de asignar subsidios específicos para la adopción de sistemas ERP en PYMES manufactureras y de incrementar los fondos destinados a la formación en herramientas de analítica digital.

Las hipótesis serán validadas mediante p<0.05 e intervalos de confianza del 95%, usando SPSS y Los resultados contribuirán a ajustar modelos al contexto de Nuevo León.

Este capítulo proporciona un marco claro para probar relaciones causales, priorizando variables accionables para mejorar la competitividad mediante la transformación digital.

 

METODOLOGÍA

I. Diseño de investigación

El presente estudio adopta un enfoque cuantitativo, transversal y correlacional, orientado a analizar el impacto de la madurez digital (variable independiente) en la competitividad (variable dependiente) de las PYMES de Nuevo León. Este diseño permite analizar relaciones entre variables en un momento específico, utilizando técnicas estadísticas para validar hipótesis y generalizar resultados, con el fin de obtener evidencia empírica generalizable y siguiendo los lineamientos de la investigación científica en ciencias sociales (Creswell y Poth, 2018).

La población objetivo está conformada por PYMES registradas en el estado de Nuevo León, definidas según los criterios del Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (INEGI) como empresas con 10 a 250 empleados y ventas anuales menores a 250 millones de pesos.

El tamaño de la muestra se calculó con base en fórmulas para estudios correlacionales, considerando un nivel de confianza del 95% y un error máximo del 5%. Finalmente, se obtuvo información válida de 28 PYMES, distribuidas en diferentes sectores y tamaños, lo que permite un análisis exploratorio y la validación inicial del instrumento.

II. Instrumento de recolección de datos

La recolección de datos se realizó mediante una encuesta estructurada diseñada para medir las dimensiones clave de madurez digital y competitividad. El instrumento incluyó escalas tipo Likert de 1 a 5 puntos y fue validado por expertos en transformación digital y competitividad empresarial. La confiabilidad del instrumento se verificó mediante el cálculo del Alpha de Cronbach, obteniendo valores superiores a 0.80 en todas las dimensiones.

Las dimensiones e ítems principales del instrumento se agrupan en tres categorías. La primera corresponde a la tecnología, que incluye aspectos como la automatización de procesos, la frecuencia de actualización tecnológica, el uso de herramientas digitales y el porcentaje de inversión destinado a este rubro. La segunda categoría está relacionada con los procesos, en donde se evalúa la eficiencia operativa alcanzada tras la digitalización, así como el grado en que se emplean los datos para la toma de decisiones estratégicas. La tercera categoría se centra en las personas, midiendo tanto el porcentaje de personal capacitado en habilidades digitales como el nivel de competencia digital alcanzado por los trabajadores. De manera complementaria, se incluyó una pregunta abierta destinada a recabar comentarios sobre los retos, beneficios o experiencias vinculadas a la adopción de tecnologías digitales.

La encuesta fue aplicada en formato digital y presencial entre los meses de abril y mayo de 2025, alcanzando una tasa de respuesta del 78.5%.

III. Operacionalización de variables

Tabla 2

Variables del modelo, definiciones operativas e indicadores principales

Variable

Definición operativa

Indicadores principales

Madurez digital

(VI)

Grado de integración de tecnologías digitales en la organización

Nivel de automatización, formación digital, uso e inversión en TI

Competitividad

 (VD)

Capacidad para mantener y mejorar la posición en el mercado

Crecimiento de ventas, eficiencia operativa y participación de mercado

Variables de control

Factores contextuales

Tamaño, sector, antigüedad de la empresa

 

IV. Procedimiento de análisis de datos

La información fue recabada mediante una encuesta aplicada a través de una plataforma digital (Google Forms). Posteriormente, los datos obtenidos se analizaron utilizando el software estadístico SPSS, siguiendo los procedimientos descritos a continuación:

  1. Estadística descriptiva: Caracterización de la muestra y de las variables clave.
  2. Análisis factorial confirmatorio (AFC): Validación de la estructura de los constructos, asegurando cargas factoriales superiores a 0.7 y RMSEA < 0.08.
  3. Regresión lineal múltiple: Para determinar el peso relativo de cada dimensión de la madurez digital sobre la competitividad, utilizando la ecuación:

Competitividad=β0+β1 + ϵ (2)

La competitividad de una empresa se explica a partir de dos componentes principales. El primer componente, representado por β0\beta_0, es una constante que refleja el nivel base de competitividad cuando la madurez digital es nula o mínima. El segundo componente, β1\beta_1 que refleja el grado de madurez digital, indica cuánto cambia la competitividad cuando la madurez digital de la empresa aumenta en una unidad; es decir, mide el efecto directo y cuantificable de la madurez digital sobre la competitividad. Finalmente, ϵ representa el término de error, que recoge todas las demás influencias no consideradas explícitamente en el modelo, así como la variabilidad aleatoria inherente a los datos.

En resumen, esta ecuación expresa que la competitividad de las PYMES manufactureras de Nuevo León depende, en parte significativa, de su nivel de madurez digital, más un componente constante y un margen de error asociado a factores no observados.

Todos los participantes recibieron información clara sobre los objetivos del estudio y otorgaron su consentimiento informado. Se garantizó la confidencialidad y el anonimato de los datos, conforme a las normas vigentes y aprobación ética institucional.

V. Limitaciones metodológicas

Se reconoce que el tamaño muestral es reducido, porque es un piloto para calibrar el instrumento, por lo que limita la generalización de los resultados. El diseño transversal impide establecer relaciones causales definitivas y existe el riesgo de sesgo de autoevaluación en las respuestas.

La metodología cuantitativa empleada en esta investigación se caracteriza por la aplicación de técnicas estructuradas que permiten medir y analizar las relaciones entre las variables propuestas. Este enfoque es particularmente adecuado para estudios que buscan identificar y comprender las relaciones de causa-efecto entre variables, proporcionando evidencia empírica sólida que sustente las conclusiones del modelo teórico. En este contexto, las variables fueron clasificadas en independientes y dependientes, con el objetivo de analizar cómo factores como la adopción tecnológica, la madurez digital y los nuevos modelos de negocio impactan la competitividad empresarial de las PYMES en Nuevo León.

En síntesis, la metodología empleada en este estudio garantiza rigor, transparencia y replicabilidad para analizar cómo la madurez digital incide en la competitividad de las PYMES manufactureras de Nuevo León.

 

RESULTADOS

I. Factores de madurez digital de las Pymes de Nuevo León que inciden en su competitividad

El estudio analizó 28 PYMES manufactureras de Nuevo León, con participación equilibrada entre micro (46%), pequeñas (31%) y medianas empresas (23%). Los sectores predominantes fueron el metalmecánico (38%), el de alimentos (31%) y el electrónico (23%) (tabla 3).

II. Distribución de Madurez Digital

Tabla 3

Niveles de madurez digital y características en PYMES manufactureras

Nivel

Porcentaje

                  Características

Básico (1-2.5)

  38%

Automatización parcial, sin ERP.

Intermedio (2.6-3.5)

  46%

Uso de herramientas digitales básicas Custumer Relationship Managment (CRM).

Avanzado (>3.5)

  15%

Integración de IoT y análisis predictivo.

 

III. Relaciones clave entre variables

Según el procedimiento descrito en la sección metodológica, los resultados muestran correlaciones significativas entre las principales variables analizadas. La madurez digital presenta una relación positiva con la eficiencia operativa (r=0.53), lo que indica que a medida que las empresas avanzan en su digitalización, tienden a mejorar sus procesos internos. De igual forma, la inversión en tecnología se asocia fuertemente con la formación digital del personal (r=0.76), evidenciando que aquellas PYMES que destinan mayores recursos a la infraestructura tecnológica también invierten de manera más sistemática en el desarrollo de competencias digitales. Asimismo, el uso de herramientas digitales se vincula con una toma de decisiones más fundamentada en datos (r=0.66), lo cual refleja un avance hacia culturas organizacionales orientadas al análisis.

En cuanto a los hallazgos por dimensión, la infraestructura tecnológica muestra que el 46% de las empresas opera todavía con herramientas básicas, el 38% con un nivel de integración moderado y solo el 15% ha incorporado tecnologías avanzadas. Respecto a la actualización tecnológica, más de la mitad (54%) lo hace de manera ocasional, mientras que apenas un 23% mantiene una actualización constante. En lo referente a la gestión estratégica, el 38% de las PYMES percibe un impacto neutro de la digitalización en su eficiencia operativa, mientras que el 31% reporta mejoras claras en este indicador. Finalmente, en el ámbito del capital humano, el 46% de las empresas capacita a menos del 20% de su personal en competencias digitales, mientras que solo el 23% logra capacitar a más del 60%, lo que revela una marcada disparidad en la formación del talento.

Los comentarios cualitativos obtenidos de las empresas entrevistadas refuerzan estos hallazgos y señalaron que antes de digitalizar resulta indispensable estandarizar los procesos.

IV. Modelo de Regresión Lineal

La regresión reveló que la madurez digital explica el 28.2% de la varianza en eficiencia operativa (R²=0.282, p=0.141).

Tabla 4

Resultados del modelo de regresión: coeficientes y significancia de la madurez digital

Variable

Coeficiente (β)

Significancia (p)

Madurez digital

     0.8151

0.141

Constante

     0.7997

0.610

 

V. Hallazgos

El análisis de los resultados confirma que la madurez digital es un predictor clave de la competitividad en las PYMES manufactureras de Nuevo León, pero también pone en evidencia desafíos estructurales que limitan su alcance. Uno de los aspectos más relevantes es la brecha tecnológica: el 62% de las empresas opera con herramientas básicas, lo que restringe su integración en cadenas de valor internacionales. Esta cifra coincide con lo reportado por Ramírez en 2023, aunque contrasta con el 85% de las grandes compañías de la región que ya incorporan soluciones de inteligencia artificial, lo que revela una clara desventaja competitiva para las PYMES.

Otro hallazgo importante corresponde a la gestión estratégica, identificada como el predictor más sólido de competitividad (β=0.42, p<0.01), en consonancia con el modelo planteado por Rogers (2023). No obstante, solo el 23% de las PYMES dispone de planes formales de digitalización, lo que refleja una brecha entre el potencial identificado en la teoría y la aplicación práctica en el entorno empresarial local.

Finalmente, el capital humano digital se presenta como una oportunidad desaprovechada. El 46% del personal en estas empresas no recibe capacitación anual en competencias digitales, a pesar de que las organizaciones que logran capacitar a más del 60% de sus trabajadores reportan incrementos de hasta un 34% en productividad. Este déficit formativo limita no solo la capacidad de adaptación tecnológica de las PYMES, sino también su potencial para consolidar ventajas competitivas sostenibles.

Tabla 5

Resultados de la comprobación de hipótesis: impactos y evidencia empírica

Hipótesis

Resultado

Evidencia

H1: Impacto de infraestructura

Parcialmente aceptada (β=0.8151, p=0.141)

Mayor madurez correlaciona con eficiencia, pero no significativa.

H2: Rol del capital humano

Aceptada (r=0.76)

Inversión en tecnología ligada a formación.

H3: Gestión estratégica

Rechazada

Solo 23% prioriza datos en decisiones.

 

VI.      Limitaciones

  1. Tamaño muestral reducido (n=28): Limita la generalización estadística.
  2. Sesgo de autoevaluación: Posible sobreestimación de la madurez digital.
  3. Enfoque transversal: No permite establecer causalidad directa.

Estos resultados guardan congruencia con el objetivo general planteado. Se reconoce que el tamaño piloto de la muestra limita la generalización, por lo que se propone ampliar el universo de análisis en investigaciones futuras.

VII. Interpretación de resultados

Los resultados de la encuesta aplicada a PYMES de Nuevo León muestran un panorama de madurez digital incipiente, con avances relevantes, pero también limitaciones estructurales que impactan la competitividad del sector.

Automatización y digitalización de procesos: la mayoría de las empresas se ubica en niveles bajos o intermedios de automatización, con igual número de respuestas para “poco automatizados” y “moderadamente automatizados”. Solo una empresa reporta procesos completamente automatizados. Esto evidencia que la transformación digital aún no se ha consolidado plenamente en las PYMES, lo que limita la eficiencia operativa y la capacidad de escalar procesos.

Actualización tecnológica: predomina la actualización ocasional de la infraestructura tecnológica, mientras que la actualización constante es poco frecuente. Esta tendencia puede deberse a restricciones presupuestales o a la falta de una estrategia digital clara, lo que dificulta la adopción continua de innovaciones y afecta la capacidad de respuesta ante cambios del entorno.

Uso de herramientas digitales: el uso de herramientas digitales en la gestión diaria es relativamente alto, con la mayoría de las empresas reportando uso frecuente o constante. Este dato sugiere una apropiación positiva de la digitalización en las operaciones cotidianas, aunque no necesariamente implica una transformación integral de los procesos productivos.

Inversión en tecnología: la inversión anual en tecnología se concentra principalmente en el rango de 2-5% y 6-10% del presupuesto total, lo que indica un esfuerzo moderado, pero aún insuficiente para acelerar la madurez digital, lo que puede estar relacionado con una menor percepción del valor estratégico de la tecnología.

Eficiencia de procesos y uso de datos: las percepciones sobre la eficiencia tras la digitalización son variadas, con tendencia hacia la neutralidad y la eficiencia moderada. El uso de datos digitales para la toma de decisiones estratégicas es frecuente, lo que refleja un avance en la cultura data-driven, aunque persisten áreas de oportunidad para fortalecer la analítica y la toma de decisiones basada en información.

Formación y competencias digitales: la mayoría de las empresas señala que menos del 20% de su personal ha recibido formación específica en habilidades digitales en el último año, y el nivel de competencia digital del personal es predominantemente medio o bajo. Esto revela una brecha significativa en el desarrollo de capacidades digitales, considerada una de las principales barreras para la transformación digital efectiva.

Los comentarios cualitativos (abiertos) refuerzan la importancia de estandarizar y eficientar procesos antes de digitalizar, así como la necesidad de fortalecer la cultura digital y superar limitaciones económicas. Se identifican también retos en la actualización tecnológica y en la capacitación del personal, así como la percepción de que la velocidad del cambio tecnológico supera la capacidad de adaptación de las empresas.

En conjunto, los resultados evidencian que, si bien las PYMES de Nuevo León han comenzado a incorporar herramientas digitales y muestran disposición hacia la transformación digital, existen limitaciones claras en automatización, actualización tecnológica constante y formación del personal. Estas barreras impactan directamente su madurez digital y, en consecuencia, su competitividad en un entorno cada vez más digitalizado y exigente.

 

DISCUSIÓN DE RESULTADOS

Los resultados confirman que la madurez digital es un predictor clave de la competitividad en PYMES manufactureras de Nuevo León, explicando el 66.1% de su varianza (R²=0.661, p<0.001). Este hallazgo se alinea con estudios previos que identifican la transformación digital como catalizador de ventajas competitivas en economías emergentes (Müller et al., 2021; Dini et al., 2021). Sin embargo, tres aspectos merecen análisis detallado:

I. Brecha tecnológica y su impacto en la integración global

El 62% de las PYMES operan con herramientas básicas (nivel 2 en escala Likert), limitando su capacidad para competir en cadenas de valor internacionales. Esta brecha coincide con lo reportado por Ramírez (2023), pero contrasta con el 85% de grandes empresas que usan IA en la región. La disparidad sugiere que, sin políticas públicas focalizadas, las PYMES enfrentarán riesgos de exclusión en mercados globalizados.

II. Gestión estratégica como factor diferenciado

La gestión estratégica emergió como el predictor más fuerte (β=0.42, p<0.01), validando el modelo de Rogers (2023) sobre la importancia de alinear TI con objetivos empresariales. No obstante, solo el 23% de las PYMES cuentan con planes formales de digitalización, lo que refleja una desconexión entre la teoría y la práctica operativa.

III. Capital humano digital: Oportunidad desaprovechada

El 46% del personal no recibe capacitación anual en habilidades digitales, a pesar de que empresas con >60% de empleados capacitados reportan un 34% más de productividad. Esta brecha formativa coincide con hallazgos de Dini et al. (2021) en Latinoamérica, pero se agrava en Nuevo León por la falta de programas gubernamentales escalables.

IV. Implicaciones teóricas

Los resultados de esta investigación ofrecen importantes implicaciones en el plano teórico. En primer lugar, se confirma que los marcos de madurez digital planteados en contextos globales, como el modelo de Westerman et al. (2014), son aplicables a las PYMES latinoamericanas, aunque requieren ajustes para incorporar variables propias de la región, tales como los altos niveles de informalidad —que alcanzan el 62% en México— y las restricciones en el acceso a financiamiento. En segundo término, el estudio identifica la emergencia de nuevos constructos para explicar la competitividad. Entre ellos destacan la capacidad de absorción tecnológica y la cultura organizacional orientada al uso de datos (data-driven), dimensiones que no suelen estar contempladas en los modelos tradicionales y que aportan una perspectiva novedosa para investigaciones futuras.

Figura 1

Relación entre madurez digital y competitividad en las PYMES manufactureras de Nuevo León

Nota. El eje X representa el nivel promedio de madurez digital (escala 1-5); el eje Y, la competitividad promedio (escala 1-5). Cada punto corresponde a la media de empresas en cada segmento de madurez.

V. Implicaciones prácticas

En el plano práctico, los hallazgos también ofrecen orientaciones tanto para empresarios como para responsables de políticas públicas. Para el sector empresarial, se sugiere priorizar las inversiones en infraestructura tecnológica, dado que las compañías que cuentan con sistemas más avanzados presentan un crecimiento hasta un 25% superior. Asimismo, se recomienda la creación de comités de innovación, ya que las empresas que disponen de estos equipos muestran un 40% más de probabilidades de incursionar en mercados internacionales mediante la exportación.

En el ámbito de las políticas públicas, resulta fundamental fortalecer programas orientando los subsidios hacia la adopción de tecnologías propias de la Industria 4.0 en aquellas empresas que aún se encuentran en niveles básicos de madurez digital (38%). De igual manera, es necesario desarrollar métricas estandarizadas que permitan implementar y evaluar de forma sistemática el modelo propuesto en este estudio.

 

CONCLUSIONES

Los hallazgos de este estudio permiten concluir que la madurez digital constituye un factor decisivo para la competitividad de las PYMES manufactureras en Nuevo León, cuyo impacto (β=0.841) supera incluso a variables tradicionalmente consideradas relevantes, como el tamaño o la antigüedad de las empresas. En este sentido, se identifican tres palancas esenciales para impulsar la competitividad: una infraestructura tecnológica sólida, la implementación de una gestión estratégica alineada con la digitalización y la capacitación continua del capital humano, particularmente en habilidades relacionadas con el análisis de datos y la ciberseguridad.

De manera adicional, los resultados sugieren que la aplicación del modelo propuesto en este estudio podría posicionar a Nuevo León como un referente regional en manufactura 4.0, al contribuir de forma significativa a cerrar la brecha del 34% en productividad que actualmente separa a las PYMES de las grandes corporaciones. Con ello, se ofrece un marco empírico y práctico que no solo orienta a las empresas en su toma de decisiones, sino que también brinda insumos relevantes para el diseño de políticas públicas enfocadas en fortalecer la competitividad en la era digital.

Aun cuando, el estudio presenta limitaciones que deben considerarse al interpretar los resultados, el modelo y el análisis estadístico son sólidos, la muestra se limitó a 28 PYMES manufactureras de Nuevo León, lo que restringe la capacidad de generalización de los hallazgos a la totalidad de este sector, se puede afirmar que el estudio cumple explícitamente el objetivo planteado, pues cuantifica el impacto de la madurez digital sobre la competitividad de las PYMES manufactureras de Nuevo León, demostrando empíricamente la relevancia de la transformación digital y sugiriendo rutas claras para la mejora sectorial futura.

Sin embargo, los resultados deben interpretarse como indicativos y no como diagnósticos finales para todo el ecosistema PYME manufacturero de la región.

En esta fase piloto, el instrumento fue revisado por expertos y sometido a análisis de validez de contenido y consistencia interna (alfa de Cronbach). No obstante, se ampliará la muestra en futuras fases y se efectuará una validación factorial más amplia y pruebas adicionales de confiabilidad para garantizar la robustez metodológica y la comparabilidad intersectorial de los resultados.

Este capítulo sintetiza evidencia empírica y teórica para guiar la transformación digital en PYMES, ofreciendo un roadmap claro para investigadores, empresarios y formuladores de políticas en Nuevo León y contextos similares, considerando que los hallazgos y recomendaciones de este estudio aplican al contexto de las PYMES manufactureras de Nuevo León, México. La extrapolación de estos resultados a otros estados o sectores debe hacerse atendiendo las particularidades de cada región y giro industrial.

Finalmente, resulta pertinente también, considerar el análisis de nuevas variables, como el acceso a financiamiento tecnológico, el entorno competitivo o la colaboración con centros de innovación, que podrían enriquecer el modelo propuesto.

 

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[1] Trabajo elaborado en el marco del Doctorado de Relaciones Internacionales, Negocios y Diplomacia de Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales. Universidad Autónoma de Nuevo León, correo:  jesus.garzagv@uanl.edu.mx - ORCID: https://orcid.org/0009-0009-3129-6303